Artículo: Entrenamiento con electroestimulación muscular (EEM)
- Artículo publicado en la revista Sport Training en el año 2006 -
Un poquito de historia
Aunque los orígenes más remotos podamos
encontrarlos en el año 46 a.C., cuando se utilizaban peces eléctricos
usados debajo del pie de los pacientes con gota, fue en 1970 cuando Kotz
introdujo la electroestimulación muscular (EEM) en apoyo a otras
metodologías para el entrenamiento de la potenciación muscular. El
doctor Kotz demostró que la tensión muscular inducida por la EEM era un
30% superior a la producida voluntariamente. A partir de ahí los avances
en este campo han sido constantes y los nuevos aparatos que se han ido
desarrollando consiguen resultados extraordinarios en el entrenamiento
muscular, pero siempre en conjunción con otros métodos más
tradicionales.
¿En qué consiste la EEM?
El músculo puede ser estimulado de una
manera endógena, o lo que es lo mismo, mediante contracciones
voluntarias: el sistema nervioso central (SNC) envía unos impulsos
eléctricos, los cuales son transportados por el sistema nervioso
periférico hacia los músculos. Pero también se le puede estimular de una
manera exógena, mediante la EEM, produciendo la acción del impulso
eléctrico para excitar directamente el nervio, es decir, sin que lo
genere el SNC.
El estímulo eléctrico que genera el
aparato de EEM llega, a través de los electrodos conectados directamente
sobre la piel, al tejido nervioso, el cual interactúa directamente con
el muscular. Por tanto, todas estas informaciones son transportadas en
forma de impulsos eléctricos para ser interpretadas por los músculos,
provocando la respuesta que deseamos: la contracción muscular, la cual
se produce de una manera totalmente automática.
Una finalidad de la EEM es provocar la
contracción del mayor número posible de fibras musculares, lo cual
siempre es superior a las contracciones voluntarias. Un buen aparato de
EEM trabaja, dependiendo de la frecuencia del estímulo, las fibras
rápidas antes que las lentas, lo cual difícilmente sucede en las
contracciones voluntarias. Por otra parte, también consigue acortar el
tiempo requerido para que el músculo logre la máxima tensión
(normalmente las fibras lentas requieren 0.65 segundos y las rápidas
0.20). La EEM permite entrenar selectivamente los distintos tipos de
fibras, en función de la frecuencia con la que estimulemos, la cual se
mide en herzios (impulsos por segundos). A continuación vamos a dividir
estas frecuencias de estimulación en cinco grandes grupos:
– De 1 a 10 Hz: La
musculatura se contrae y se relaja. Aumenta la segregación de endorfinas
así como el flujo sanguíneo. Se utiliza como efecto descontracturante y
relajante. Con el aumento del flujo sanguíneo se crean nuevos
capilares, lo cual ayuda contra las contracturas musculares.
– De 10 a 20 Hz: El músculo se contrae y se mantiene contraído. Aumenta el tono muscular y la resistencia muscular localizada.
– De 20 a 50 Hz: Se
contraen preferentemente la fibras tipo I o lentas (ST), trabajando
cualidades de resistencia muscular (resistencia a la fatiga) y
vascularización.
– De 50 a 90 Hz: Se
estimulan las fibras rápidas ó IIa (FTa), entrenando capacidades de
fuerza en fibras mixtas (metabolismo aeróbico y anaeróbico) y de
hipertrofia.
– De 90 a 120 Hz: se estimulan las fibras tipo IIb, con mejoras en fuerza y explosividad.
Por lo tanto, las fibras ST o tipo I son estimuladas a frecuencias entre 10 y 50 Hz y las FT o tipo II entre 90 y 120 Hz.
En cuanto a la intensidad del estímulo
que se puede aplicar mediante la EEM, ésta se mide en miliamperios (mA),
la cual supone la cantidad de electricidad transmitida. Los mejores
aparatos suelen contar con una intensidad máxima de 120 mA. Las
frecuencias de la estimulación vienen ya programadas por la mayoría de
los aparatos para facilitar así su uso, las cuales suelen estar
denominadas con una terminología apropiada a la mejora del rendimiento
que queramos trabajar (fuerza máxima, fuerza explosiva, fuerza
resistencia, hipertrofia, etc.) o a la mejora de la recuperación
(recuperación activa, relajación…). La intensidad, en cambio, se aumenta
manualmente, en función de la tolerancia psicofísica del deportista.

Lo primero que se debe hacer es
seleccionar adecuadamente el programa de EEM. Esto se hace en función de
los objetivos de mejora deportiva que pretendamos lograr y en base al
deporte que practiquemos, es decir, no potenciar incontroladamente
ciertas capacidades que nos limiten el desarrollo de las que realmente
nos interesan.
Los principios del entrenamiento con EEM
son los mismos que en la planificación del entrenamiento de la fuerza
con métodos tradicionales: acondicionamiento físico general –
hipertrofia – fuerza máxima – fuerza resistencia. Aunque debemos tener
en cuenta una serie de consideraciones en base a las ventajas y a las
limitaciones de este método de entrenamiento:
– La contracción muscular se produce de
una manera inducida o indirecta, por lo que la intervención del SNC y de
las estructuras del aparato locomotor se ve muy limitada. En la
práctica deportiva todas las acciones musculares van a ser producidas
por la intervención del SNC así como en unas determinadas condiciones,
recorridos, ángulos, etc. Propios de ese deporte. Por otra parte, en un
movimiento deportivo, un músculo no se contrae y produce una fuerza por
sí solo, sino en sinergia con otros grupos musculares provocando el
movimiento de varias articulaciones en cadena cinética.
– Las sesiones con EEM no pueden, por sí
solas, sustituir totalmente el entrenamiento, pero sí formar una parte
importante de él debido a que ningún otro método puede estimular un
número tan grande de fibras y provocar con ello, selectivamente, un
aumento tan grande de las cualidades relacionadas con la fuerza. Es por
ello que, en la actualidad, muchos de los grandes deportistas introducen
de alguna manera las sesiones con EEM dentro de sus programas de
entrenamiento.

Estructura del entrenamiento
Para programar adecuadamente una sesión
de entrenamiento con EEM, primeramente debemos definir los objetivos que
queremos lograr en ella, siempre en función de las necesidades propias
del atleta. Una vez analizados estos objetivos, debemos definir las
capacidades musculares que nos conviene entrenar. La duración y la
intensidad de la sesión deben ajustarse a las condiciones psicofísicas
del deportista, haciendo que la programación del entrenamiento sea lo
más individual posible. Aun así, la duración de las sesiones que viene
programada en la mayoría de los mejores aparatos que hay en el mercado,
se ajusta a casi todos los requerimientos. La intensidad, por el
contrario, debe manipularse adecuadamente y de una manera progresiva,
tanto en la sesión como en la planificación de todo el entrenamiento.
Una sesión debe iniciarse siempre con un
calentamiento, primero general y luego específico. El calentamiento
específico viene ya predeterminado con todos los programas que
comprenden todos los aparatos de EEM. La duración de éste oscila entre 5
y 10 minutos. Tras el calentamiento viene la sesión de trabajo
específica, con una duración que puede ir entre 30 y 50 minutos. Y,
finalmente, la recuperación activa (siempre en una posición relajada),
de 5 a 10 minutos más.
Algo muy importante que no deberíamos
pasar por alto para aumentar la eficacia del entrenamiento es, tras la
sesión de EEM, realizar una transferencia mediante ejercicios dinámicos
voluntarios específicos del deporte al que nos dedicamos, es decir,
correr, pedalear, nadar, saltar, etc.
En cuanto a la frecuencia de
entrenamiento lo más adecuado serían unas dos sesiones por semana
(refiriéndonos a deportes en los que el factor fuerza sea predominante),
haciéndolas coincidir con los días en los que programamos las más altas
intensidades de entrenamiento.

Métodos de entrenamiento
En cuanto a los métodos de entrenamiento
con EEM podemos hablar de las sesiones de solo electroestimulación y de
las sesiones combinadas. Las primeras, es decir, cuando trabajamos solo
y exclusivamente con el electroestimulador, son más aconsejables para
la recuperación funcional tras una lesión, lograr un tono muscular
básico, recuperación activa, etc.
A la hora de comenzar las contracciones
musculares es importante saber que debemos fijar la/s articulación/es
que cruza el músculo que vamos a trabajar, impidiendo el máximo
acortamiento muscular, ya que con ello evitaremos dolores musculares y
articulares. Por ejemplo, si vamos a trabajar los cuadriceps debemos
permanecer en posición sentada con las rodillas flexionadas 90º y las
piernas bloqueadas a la altura de los tobillos.
La otra forma de trabajar es combinar la
electroestimulación con movimientos naturales con o sin carga externa
(por ejemplo realizar sentadillas al tiempo que la EEM). Esta forma de
entrenamiento favorece el uso de intensidades (miliamperios) más altas,
incrementando, por tanto, el porcentaje de fibras musculares reclutadas.
Por otra parte, así también limitamos el riesgo de que el músculo
trabajado alcance una condición de máximo acortamiento, lo cual podría
provocar la aparición de calambres musculares y contracturas.
Conclusiones
Está claramente demostrado que la
electroestimulación muscular mejora el desarrollo de la fuerza
específica de un músculo mejor que cualquier otro método tradicional,
ayuda en la recuperación muscular post-esfuerzo y es un elemento
indispensable en la terapia de muchas lesiones. Por todo esto es
bastante frecuente su uso dentro de los métodos de entrenamiento de casi
todos los deportes. Pero debemos entender la utilización de la EEM como
un método más dentro de nuestra planificación, como un apoyo al
desarrollo de las capacidades musculares junto con los métodos dinámicos
más tradicionales. Utilizando solamente la EEM dentro de nuestro
entrenamiento de potenciación muscular conseguiríamos un desarrollo
analítico de ésta, pero no funcional, y recordad que en la mayor parte
de los deportes el rendimiento aumenta debido al desarrollo y ejecución
simultánea de varias capacidades físicas y psíquicas, las cuales debemos
entrenar en función de las necesidades que tengamos y con el objetivo
de lograr una sincronía final de unas con otras
No hay comentarios:
Publicar un comentario